CrossFit Teens en verano

Lo adolescentes tienen que hacer deporte. Y tienen que comer bien. No deben, tienen. Y no lo decimos a la ligera, recientes estudios han visto que los efectos de una mala alimentación en la infancia y otros hábitos de vida perjudiciales empiezan a evidenciarse a los 20 años, edad a la que se han comenzado a detectar problemas de salud propios de personas mayores, entre los que se incluyen cáncer, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Pero hay más motivos y razones para que se muevan y hagan ejercicio, y sí, también en verano.

Razones para que los adolescentes sigan entrenando en verano

1. No limita su crecimiento

Este mito está ya muy olvidado, pero durante años se creía que el entrenamiento de fuerza en los niños limitaba su crecimiento. El origen de este mito se limita a un estudio observacional llevado a cabo en los años 70 en Japón donde se observó a niños que trabajaban en fábricas moviendo pesadas cargas. A pesar de ese esfuerzo los niños eran débiles y bajitos. Con este simple análisis, llegaron a la errónea conclusión de que el entrenamiento de fuerza frenaba el correcto crecimiento en los niños y además impedía el desarrollo de fuerza en los mismos.

Realmente, su problema venía derivado de una malnutrición que provocaba que no se desarrollasen adecuadamente.

El mito se ha visto reforzado por la imagen de los atletas de halterofilia, ya que no suelen ser muy altos. Pero no es debido al entrenamiento, es por selección natural. Un atleta bajito necesita levantar la barra menos distancia y además le asegura un peso más bajo. Usar esta selección como ejemplo, sería como decir que jugar al baloncesto te hace crecer únicamente porque la élite del baloncesto es alta.

Mientras vemos normal golpear con fuerza un pelota (aplicar fuerza y velocidad a un objeto pesado), vemos con malos ojos aplicar fuerza y velocidad a una mancuerna.

2. Mejora su cerebro

Un estudio reciente ha demostrado que los niños y adolescentes que hacen ejercicio físico tienen un hipocampo un 12% más grande que los sedentarios, este mayor desarrollo cerebral se relacionó con mejores puntuaciones en las pruebas de memoria explícita, que hace referencia a la capacidad de recordar e integrar diversos tipos de información.

Este no es el único estudio que ha demostrado esta relación, son numerosos los estudios que durante años han llegado a la misma conclusión.

3. Prepara la próxima temporada

Si bien es cierto, que después de una temporada extenuante descansar es recomendable y necesario, descansar entre 2 y 3 meses es excesivo e inadecuado. Una semana es más que suficiente para un adolescente, ya que su capacidad de recuperación y de asimilación de los entrenamientos es muchísimo mayor que la de un adulto.

En vez de pasar dos meses de parón, los prepara para los retos que afrontarán la próxima temporada en sus respectivos equipos y competiciones.

4. La mejor época del año

Sin obligaciones, sin estrés, sin tener que madrugar. Qué mejor época para entrenar, descansar y comer (las bases de la progresión y la evolución).

Ojalá los adultos tuviéramos esa oportunidad ¿verdad?

5. El CrossFit como complemento de otros deportes

Uno de los objetivos del CrossFit es hacerte lo más potente posible en la mayor cantidad de movimientos posibles. Si entendemos la potencia como fuerza multiplicado por velocidad, podemos entender que la potencia es la base para cualquier movimiento. Contra más rápido y con mayor fuerza podamos ejecutar un movimiento, más eficientes seremos.

Correremos más rápido, golpearemos más rápido y fuerte, y además nuestros tendones, ligamentos y músculos estarán más fuertes.

Es habitual ver a las estrellas de la NBA usando el CrossFit como metodología de entrenamiento cuando no están en la cancha, también a atletas de deportes de combate, nadadoras, futbolistas,… la lista es infinita.

En Wall Ball Street ya preparamos adolescentes

Un nadador, un jugador de balonmano y una halterófila, que además participará en el Campeonato de España de Halterofilia sub 17, son algunos de los atletas juveniles que han confiado en Wall Ball Street como su centro de preparación física para sus deportes.